Recuerdo claramente cuando era niña y solía ver la tele los días de semana a las 5 de la tarde, era la gloria. Claro que los fines de semana eran aun mejor, porque los sábados era el día de ocio deseado y lo más importante podía ver Nubeluz. Claro, ¿quién no se acuerda de las sindelas, los golmodis, los inmensos (o por lo menos así lo parecían) conos de Nubeluz y del Blanticopalmalisum (o como sea que se escriba)?
Era lo máximo. Era una época en que nos importaba muy poco si nuestros padres fumaban, igual le cantábamos el “Papi deja de fumar”; o en que hacíamos de todo para escaparnos de física en el cole, pero igual coreábamos a viva voz “Vamos a hacer depooooorte, ¡vamos a vernos bien!”. Esos eran buenos tiempos.
Los días de semana, la cosa era mucho más tranquila. Un niño promedio veía el Chavo o el Chapulín Colorado, además teníamos el Capitán Planeta ,que nos hablaba del cuidado de la Tierra antes de que Al Gore lo hiciera; Las tortugas ninjas; Meteoro, que nos enseñó que un mono puede ser siempre un buen amigo; los power ranges, tan heroicos que eran dignos de imitar en los recreos; los Supercampeones, del que aun mucha gente se pregunta como termino; y sobre todo la mejor novela para niñas de la historia: Candy. Aún recuerdo la letra de la canción (con la que comienza y con la que acaba),el Hogar de Pony, a Anthony (que para aclarar dudas no es el Príncipe de la Colina), a Terry, a Neil y a tantos más, si muchos más. Claro, todas queríamos ser Candy, y no importaba el hecho de que Anthony fuera 6 o 7 años mayor que ella (ella tenia 10 y el tenía 17) todas queríamos que tener una rosa con nuestro nombre.
Pero Candy, se quedó en el baúl de los recuerdos de canal 5, y aunque intentó salir hace unos dos años no pudo con la competencia, supongo que ella no se mantiene joven aunque pasen los años.
Recordaba todo esto porque hace algunos días comencé a mira estos canales exclusivos para niños (o para quienes pretenden serlo), productos de la globalización, y me di cuenta como habían cambiado los programas infantiles, y entendí porque Candy no puede competir con Lizzie Mcguirre.
Los programas para niños han cambiado tanto que creo que uno debe ser uno de ellos para entenderlos. Por ejemplo, encontré un programa llamado, HI5 y juro que traté de verlo completo…..pero no pude. Al igual de High School Musical, también traté….pero no pude. Después de eso dos intentos pensé que tal vez debería mirar dibujos animados como para ver nomás, para confirmar. Empecé mirando Go Diego Go y me gusto fue muy entretenido y aprendí cual es su relación con Dora la Exploradora. Luego, vi Zabumafu (no tengo idea de cómo se escribe) y que presenta a este títere que parece ser un oso perezoso y que explica a los niños diversas características de la vida animal. Luego me aburrí y puse La cenicienta (la primera por supuesto y en vhs).
No sé, tal vez los programas para niños ya no son para mí…y no creo que es debido a que ya crecí sino es que no acepto el cambio, no quiero ver a Barney cantando su canción ni a unos cubos resolviendo los problemas de su sociedad. Quiero ver a Candy llorar por Anthony, y a los Power Rangers llamar a Zordón a través de sus relojes; por que crecí con ellos y me acostumbre a verlos, tal vez es porque dejarlos ir es también dejar a tras mi niñez.
domingo, 12 de abril de 2009
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Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar"Meteoro, que nos enseñó que un mono puede ser siempre un buen amigo"
ResponderEliminarEsta acotación me provocó un ataque de risa, me parece Muy ingeniosa.