lunes, 13 de abril de 2009

Estado: tranquilo.

Que buena voz que me dejaran este ejercicio porque me río cada vez que recuerdo como me comportaba de niño cuando veía a la niña que me gustaba, la empujaba, la insultaba o hacia cosas que no levanten sospechas de lo que sentía por ella, fueron épocas donde mis primeros indicios de machismo eran influenciados por el grupo de amigos que te molestaban hasta llegar al punto de odiarlos y hacer cosas que luego me arrepentiría.

La veía y quería ir abrazarla, disculparme por las boberías que hacia, pero bueno siempre me quedaba callado, recuerdo que un amigo me dijo: “oye te gusta Liz, cierto?”, negándolo de inmediato y agregando ciertas palabras que tapen esa sospecha, obvio luego me sentía mal.

Ahora todo es distinto, con el tiempo empecé a tener más confianza en mi mismo, a no dejarme llevar por otras personas, equivocarme y seguir adelante, si me gusta alguien trato de acercarme, obvio siempre habrá ese comentario de más sobre aquella persona que te guste, pero bueno, de aquellos habrán muchos y tendré que saber manejar ese tipo de situaciones, por ahora estoy contento con el cambio de actitud que he tenido, la manera de llevar ciertas situaciones para evitar un estado emocional que no me deje vivir como a mi me gusta, en tranquilidad.

Jorge Barboza

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