domingo, 12 de abril de 2009

Migraña de sábado por la noche


Según un pequeño estudio involuntario a lo largo de la semana pasada, logrado con una pregunta hecha casi por cortesía en estas fechas: ¿Qué planes para Semana Santa? He llegado a la conclusión de que todos se preocupaban por dos cosas: Dónde chuparan y con quien chuparán.

La misma preocupación las teníamos mis hermanos, yo, mis amigos más cercanos y hasta los tíos de la familia, el gran patrón que veía acá era que todos pasábamos la mayoría de edad y nuestra obsesión era saber qué hacer feriados o al menos días en que se debe salir.

Se dice que ser adulto te complica la vida, el trabajo, los estudios y las responsabilidades se te complican, lo que he llegado a ver es que también nos complicamos los placeres, necesitamos planear la irresponsabilidad, presupuestarla y calcular la energía y el tiempo que podemos gastar.

¡Y eso que de niños ansiábamos ser adultos para tener diversión de verdad! Claro que tenemos la libertad, el sexo y… la libertad y el sexo. Creo que ha llegado el momento para todos en que hemos querido ser niños, sobretodo en momentos de diversión para nosotros, aparte de añorar aquellos buenos recuerdos, creo que lo que más añoramos es el hecho de que uno se divertía mucho con cero soles, con cero ropa limpia y cero preocupación de cómo lucíamos.

Los hombres no sólo nos limitamos a imaginar aquellas realidades pasadas sino a recrearlas en actos que hacen que las chicas nos llamen inmaduros y que a nosotros nos importe menos que la densidad de población de Islas Fiji. Ese es un claro mensaje: antes nos divertíamos más con menos: sólo hacía falta un juego de video (de fútbol obviamente) y tus patas, hablar de los temas más estúpidos del planeta y reírse por cada expulsión de gas que salga del cuerpo.

Ante esto dos preguntas: ¿Eso corresponde al comportamiento de jóvenes casi profesionales en camino a la mayor responsabilidad de todas: la adultez? Y, ¿acaso no es una escena familiar para todos nosotros hasta ahora? Esos eran nuestros sábados por las noches ahora, ahora podemos salir, tomar, fumar y tener sexo, es por eso que movimos los horarios y ahora esa escena es un sábado en la tarde.

“¿qué haremos esta noche?” es la pregunta del millón, recuerdo una época que esa respuesta llegaba en menos de 10 segundos, quedábamos, sea lo que sea, satisfechos y sin preguntarnos desesperados “Qué hice?!”

Si no fuera por el sexo…

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