domingo, 17 de mayo de 2009

Esa sensación extraña


Suele suceder que, de vez en cuando, tengo una sensación rara. Es algo extraño y me puede pasar en cualquier momento. Se siente como un vacío bajo de mí. Como si cayera en lo más profundo de un abismo. Escucho todo lo que la gente a mi alrededor dice pero por algún motivo no puedo conectarme con ellas.

La primera vez que me sucedió estaba chica. Tendría 8 años y estaba en el cuarto de mi hermana con mi mamá. Ellas estaban repasando historia pues mi hermana tenía un examen al día siguiente y yo estaba echada en la cama simplemente viéndolas y escuchando. En eso, comencé a prestar atención. Oía historias de personas que habían sido importantes y que estaban muertas.

-Muertas - pensé. ¿Cómo será eso? A todas estas personas las recuerdan pero ¿a mí? A mí ¿quién me va a recordar cuando me muera? Comencé a pensar y… ¿qué pasa cuando estás muerto? ¿Sientes algo? ¿Tu alma se va al cielo? Y en el cielo, ¿qué se hace? ¿Rezar todo el día? ¡Qué aburrido! Pero y ¿si tu alma no se va al cielo y no haces eso? ¿Qué pasa entonces? ¿Es que acaso simplemente se acabó? ¿Eso es todo? ¿Vivir toda la vida por gusto? Y es que acaso cuando se acaba, ¿no hay nada? ¿No ves, no hueles, no oyes, no respiras, no nada?

En ese momento, comencé a sobarme el brazo para sentir algo. A respirar más fuerte para sentir el aire frío pasar por mi nariz hasta mis pulmones. A repetir – NO, NO, NO - para poder sentir palabras salir de mi boca y escucharlas al mismo tiempo. A llorar, para sentir las gotas de llanto cayendo sobre mi mejilla. Todo lo que podía hacer para sentirme más viva lo hice.

Al sentirme repetir – NO, NO, NO – mi madre volteó rápidamente a mirarme. No sabía lo que me pasaba y yo no podía decir nada más que eso. La veía y la escuchaba preguntarme lo que me pasaba pero por algún motivo no le podía responder. Mi mamá, muy preocupada, llamó a mi papá quien vino corriendo a verme. Mi hermana también se acercó a verme. Nadie sabía qué hacer ni qué me pasaba y yo no podía decir otra cosa.

Poco a poco me fui tranquilizando, mi mamá me dio agua de azar y le expliqué lo que me había pasado. Trató de tranquilizarme pero nada puede reparar el temor a algo inevitable y desconocido: la muerte. ¿Qué se le puede decir a una niña que ha sufrida un ataque de pánico por miedo a la muerte?

A partir de ese día, tengo estos ataques de pánico de vez en cuando y lo único que puede resolverlo es que sienta a otra persona, que alguien me abrace o me acaricie el pelo, algún contacto físico con otra persona. Por eso, hay dos cosas que me aterran la muerte y la soledad.

viernes, 15 de mayo de 2009

Que rica fresa

Yo te necesito, me haces bien,
Tu sabor me complementa,
Solo tu me comprendes de verdad.

Estás siempre siempre en mis buenos momentos,
En mis desdichas, y cuando te tengo,
Haces que estallen mis deseos,
Mis desdichas, mis desencuentros.

Tu suavidad, tu olor, tu sabor,
Ese color rojizo que tienes,
Y que se mezcla bien con todo,
Tu eres la causante de mis delirios,
De mis desequilibrios.

Cuando te pruebo recién comprendo
La verdad del sabor en su punto,
Y cuando estás de viaje o fuera
De temporada me siento solo,Y salgo triste, a buscar la vida.

lunes, 4 de mayo de 2009

No es amor



Miguel se sentía sucio. Pero no había visto nada. ¿Por qué sentía esa urgencia de limpiarse de barro y fluídos que no eran suyos? Su novia ya no podría serlo más. No habiéndose acostado con otro hombre.


Ansiedad. Él la quiere todavía.Han compartido tanto. Tan igual que todas las demás parejas del mundo que pueden haberse querido más de dos años. Sí, la quería. La acompañaba a su casa todas las noches luego de clases y en el micro sostenía su mano. Y todas esas cosas bonitas que parecen eternas y perfectas. Le había dado todas las miradas que hacen los momentos que uno quiere recordar. Por ser de amor perfecto y pura intimidad.


Y así, se siente mareado. No son náuseas, es como una piedra gorda en la boca del estómago. Hace media hora su muchi muchi acababa de contarle que se acostó con otro. Miguel deseaba, necesitaba detalles. Para convencerse. Ella sólo respondió que ya hacía tiempo le gustaba el fulano.

¿Cuando lo hacías conmigo, pensabas en él?

Sí.

Ay muchi muchi. Y pensar que todavía te quiero. Voy a vomitar un poco para que salga la piedra gorda. ¿Así será siempre? Yo también pensaba en otras cuando tiraba contigo, pero no hubo sistematización. Y jamás te lo hubiera dicho. Esto no es tener amor.

Ahora me quedo embarrado de todo.


Tus visceras apestan a traición. Están calientes, y gordas de lujuria.

Estos fluidos no son míos y yo no he visto nada.

Voy a vomitar un poco para limpiarme de tu sangre, muchi muchi.



Historia de terror

Sucedió hace poco, una noche cuando un temblor sacudió lima, recuerdo que mi madre nos abrazo y empezó a rezar, parecía que la tierra se iba a abrir.

Luego del susto volvimos a entrar y nos sentamos en la cocina, la puerta sonó como si la hubieran abierto y luego cerrado, todos nos quedamos sentados y vimos una sombra que subía las escaleras, mi madre dijo que era mi abuelo.

Seguimos conversando en la cocina y de pronto el teléfono sonó, era mi padre preguntando cómo estábamos y bueno le dijo que estábamos bien.

Empezamos a cenar y de nuevo sonó el teléfono, era mi tía preguntando  como estábamos y como se sentía mi abuelo, mi madre empezó a llamarlo y él no contestaba, le dijo que estaba descansando y que no le gustaba que lo despierten, bueno mi tía colgó y volvimos a cenar.

De nuevo sonó el teléfono, mi madre contesto, diciendo seguro es tu padre de nuevo, y sí era mi padre diciéndole que mi abuelo había fallecido en la panamericana sur de un ataque al corazón…

Mi madre riendo le dijo: “si él se encuentra arriba” y me mando a llamarlo, subí las escaleras con un temor de no encontrarlo y así sucedió, le grite a mi madre “mi abuelo no esta”  cuando baje mi madre estaba desmayada tirada en el suelo y mi hermano menor a su costado dándole aire.

En el primer mes de fallecido mi abuelo la hermana de mi madre también lo había visto en su casa, en una tienda, pero ella dijo “será mi papa?” se quedo con la duda y llegaron a la conclusión que mi abuelo se estaba despidiendo de sus hijas por medio de su alma.

Jorge Barboza

Razones por las que quiero a alguien

Las razones por las que quiero a una persona son porque me da estabilidad en el momento que me escapo de la línea del camino que me trace, siempre puede sosegar mi amargura, no se cómo lo hace, pero siempre lo logra; tiene las palabras exactas para llegar a que  tenga la calma necesaria y seguir, siempre me aconseja aun cuando no le pido consejos, sabiendo que los necesito, tal vez porque mi estabilidad emocional es muy notoria.

Siempre me da el abrazo que tanto lo necesito para sentirme que no estoy solo, me grita cuando sabe y sé que estoy haciendo algo que pueda dañar a otros, no son gritos de “carajo que haces”, sino de “porque lo haces sabiendo que puedes dañar a alguien”, sus gritos son un consejo  que me hace dar cuenta que vivir es estar tranquilo contigo mismo y con los demás.

Aunque no trabaje tiene la labor más importante en mi vida que es la de aguantarme, aconsejarme, darme su apoyo incondicional y estar a mi lado cuando más lo necesito.

Jorge Barboza

domingo, 3 de mayo de 2009

Dos noches atrás


Ya eran como las tres de la mañana, estaba terminando de leer para mi parcial cuando me dí cuenta que la luz del cuarto de mi hermano se encendió. No me sorprendí, pensaba que él todavía estaba despierto. Dejé mi separata a un lado y me levanté para molestarlo un rato. Cuando llegué a la puerta de su habitación lo vi echado en su cama, inmóvil, parecía que ya había estado dormido por un buen rato. Entonces ¿Cómo se había prendido esa luz, así de repente? Tal vez me estaba gastando una broma, pensé. Lo llamé por su nombre. No reaccionó. Lo llamé por segunda vez. Tampoco pasó nada. Apagué el interruptor y me dirigí hacia mi cuarto. Mientras avanzaba me dí cuenta que la sala estaba más oscura que de costumbre. Preparé todo para dormir, puse la alarma de mi celular y apagué la luz. 


Ya había estado acostado como quince minutos pero todavía no podía conciliar el sueño, sentía una presión en el ambiente, como si el aire estuviera más pesado. Después de un rato, aún con los ojos cerrados me di cuenta que mi cuarto se había iluminado. Abrí los ojos y vi el fluorescente prendido. ¿Pero cómo? Comencé a buscar explicaciones científicas a lo ocurrido. Tal vez una falla en el circuito eléctrico, a lo mejor uno de los cables ya estaba viejo. Me armé de valor y me levanté de nuevo a apagar la luz. Esta vez regresé a mi cama y tapé todo mi cuerpo con las sábanas. No quería dejar algún brazo o pierna descubierto. 

No habían pasado ni cinco minutos, aunque ese lapso inundado de miedo se había sentido como media hora o más, cuando la luz se prendió de nuevo. Eso no se podía explicar. Se había prendido sola por segunda vez. ¿Qué hago? ¿Grito? ¿Salgo corriendo? ¿Pero adonde? No puedo ir a despertar a mi madre a las 4 de la mañana. Ya no soy un niño. Decidí quedarme quieto, no me paré a apagar la luz. No quería salir de mi cama. Después de un rato, sin darme cuenta, el sueño venció al miedo y me quedé dormido.

Al día siguiente se lo comenté a mi hermano pero él no había sentido nada raro, y mi madre tampoco. Nadie le dio importancia, nadie me creyó.

Un par de días después me encontré con la vecina del departamento del frente. Mientras hablábamos me contó que su abuela, una señora anciana que pasaba innumerables tardes con mi madre tomando lonche en mi casa, había fallecido un par de días atrás.


Otra YO


Hace unos dias estuve pensando en alguna situación que podría hacerme sentir mucho miedo, que pueda llenar mi cabeza de horror y deconciertos.


Aluciné muchas situaciones, talvez un asesinato o de pronto una calle oscura y sentir pasos detras de mi, ver fantasmas o almas en pena, tener un encuentro con extraterrestres, ¡que se yo!, estuve pensando mil opciones que me hicieran sentir escalofrios.


Luego de un rato así, encontre algo que realmente más que miedo me hizo pensar que talvez, me desequilibraría hasta el punto de nunca encontrar una respúesta concreta y eso si que me asusta.


Imaginé un dia común y corriente, tal vez cenando en mi cama viendo televisión, de pronto suena el timbre de mi casa, no esperaba a nadie en particular asi que me parecía algo extraño, bajo las escaleras, me acerco a la puerta y al abrir no podía reconocer muy bien su silueta, era una mujer me parecia muy familiar, le pregunto quien es y responde - Hola! vengo a remplazarte, me acerco a ella y encuentro una persona completamente identica mi parada al lado de mi puerta.


Fin.

Y te deseo una vez más


Sé que te puedo desear
Sé que me puedes hacer delirar
Aunque en invierno tenemos nuestros desencuentros
Yo solo espero que el sol vuelva a brillar
Para que me hagas delirar una vez mas
Y que puedas curar mis delirios
Solo quiero que el sol vuelva a brillar para poderte encontrar

Un momento que no entiendo ...

Estoy sentada en mi cuarto
Es un día más
Al menos eso es lo que yo creo
Sigo sentada, concentrada en lo que hago
Mi respiración se vuelve inconsciente pero necesaria
Mil colores son los que uso para hacer mi tarea
Tal vez eso la haga más entretenida
Me concentro cada vez más
Y más
Y más
Comienzo a sentir uno ojos detrás de mi y volteo
No hay nada estoy sola
Vuelvo a sentir lo mismo
Y no hay nada
Me digo a mi misma, no hay nadie
Aunque no me lo creo
Y digo en voz alta: vete, no me molestes
Tal vez diciéndolo en voz alta, pueda sentirme mejor
Y creer que no pasa nada, pero no es así
Mis extremidades de ponen cada vez más pesadas
Mi lengua se pone rara y angulosa
Miro mis manos y siguen igual, pero no se sienten así
Trato de concentrarme en otra cosa, seguir mis tareas
Pero no puedo
No es la primera vez que me pasa
Y no es la primera vez que mi mente o alguien más juega conmigo
Será bueno, será malo?
Aun no lo se
Solo se, que ahora puedo recordarlo y sentir un pequeño escalofrío....

monstrita: hoy te toca hacer inventario.


Trabajar en verano es horrible, sobretodo si se trata de hacer inventarios. Era un lunes y era la única practicante que se quedaba por las tardes en la oficina. Llegué y había una nota que decía: monstrita melissa hoy te toca hacer inventario. La nota seguía con las indicaciones de lo que se tenía que hacer y el lugar donde quedaba el almacén. Entonces, me dirigí al lugar "la cabiande radio".

Abrí la cabina, intenté prender las luces que de alguna extraña razón no prendian, abri las puertas del armario al menos esas si prendrian. Asi que me dispuse a comenzar mi labor.


Estaba sola en todo el primer piso, a excepcion del señor Cesar, el vigilante, que como de costumbre se encontraba en la puerta de la facultad. Paso un buen rato mientras seguia revisando, ya habia perdido la nocion del tiempo.De pronto, comence a sentir frio, cada vez mas y mas y mas.Todo mi cuerpo estaba helado, los latidos de mi corazon se aceleran, ya no siento mi respiracion solo ese frio intenso que me perforarn los huesos. Reaccione, me diriji a ver el interruptor, trato de iluminar con la luz que venia del armario... estaba apagado.


Melissa Sulca*

(tildes omitidas)
17 razones por las que te quiero

Te quiero porque no te importa lo que piensen pero siempre andas perfecto,
no te importa decirme si me equivoco,
siempre sabes qué decir para levantarme el ánimo.

Te quiero porque dejas que te diga cualquier cosa y nunca te molestas,
te gustan tanto las margaritas como a mi.
Te quiero porque siempre me enseñas algo nuevo
y te quedas al teléfono conmigo por horas.

Te amaneces conmigo haciendo mis tareas y,
así, me haces descubrir la bondad y la empatía.
Te quiero porque siempre te ríes de mis chistes
y entiendes que no soy hueca sólo despistada y dispersa.

Te quiero porque recreas escenas de películas conmigo
y me haces ser más espontánea.
Eres mi cómplice y sabes guardar mis secretos.

Te quiero porque contigo siempre me río
y haces que quiera ser una mejor persona.

Pero sobretodo, te quiero porque me quieres.

La puerta del almacén


Fue en la casa de mi abuela. Había esucuchado a mis tios conversar que cuando eran niños no debian dejar la puerta del almacen abierta. Nunca. Hasta el día de hoy esa peurta se mantiene cerrada. Ni mis abuelos, ni mis tios, tampoco mis primos, que son mayores, se atreven a acercarse a dicha puerta. Ahora ya sé porque. Un día me encargaron cuidar la casa de mi abuela. Mi gran oportunidad para descubrir que había detrás de esa puerta. Apenas se fueron todos, no desperdicie tiempo y corrí hacia el almacen. No había nada fuera de lo común. Madera vieja pintada de blanco con un vidrio pavonado en todo el frente, una puerta más de toda la casa.

No entendía porque le temían tanto. He visto a mi tío caminar, pasando de largo la puerta sin voltear a verla.

Me decidí y la abri. a primera vista, no había nada. Estantes vacíos y una que otra polilla muerta. Que decepción.

Cuando cerre la puerta senti bajar la temperatura del cuarto. Empeze a tiritar. Puede ver en el vidrio de esta una silueta pequeña, alguien de baja estatura. Una niña de cabello largo, largisimo, se llego a formar en el vidrio, no tenía rostro. Golpeaba la puerta.

Golpe, golpe, golepe.

Se abrio la bruscamente. Una corriente de aire frío salie del almacén vacío. Corrí, ahora entiendo, no quiero que me pregunten.

Freddy Echegaray

Cuando te queiro más


Te quiero porque me mostraste otro mundo
te quiero porque eres diferente
y te queiro más cuando me haces sentir especial.

Te quiero porque te gusta llamar la atención
te quiero aunque te creas el centro del mundo
pero te quiero más cuando me dejas ser tu centro.

Te quiero porque te preocupas por mi
te quiero aunque seas peor que mi madre en eso
y te quiero más cuando me dejas preocuparme a mi.

Te quiero porque te gusta verte bien
te quiero cuando no sabes que ponerte
y te queiro más con tus converse y unos jeans.

Te queiro al extrañarte
Te quiero al despertar
Te quiero los domingos en la tarde

Te quiero aunque otros te quieran
te quiero aunque me rompiste el corazon
y te quize más cuando supiste arreglarlo.

Freddy Echegaray