lunes, 4 de mayo de 2009

No es amor



Miguel se sentía sucio. Pero no había visto nada. ¿Por qué sentía esa urgencia de limpiarse de barro y fluídos que no eran suyos? Su novia ya no podría serlo más. No habiéndose acostado con otro hombre.


Ansiedad. Él la quiere todavía.Han compartido tanto. Tan igual que todas las demás parejas del mundo que pueden haberse querido más de dos años. Sí, la quería. La acompañaba a su casa todas las noches luego de clases y en el micro sostenía su mano. Y todas esas cosas bonitas que parecen eternas y perfectas. Le había dado todas las miradas que hacen los momentos que uno quiere recordar. Por ser de amor perfecto y pura intimidad.


Y así, se siente mareado. No son náuseas, es como una piedra gorda en la boca del estómago. Hace media hora su muchi muchi acababa de contarle que se acostó con otro. Miguel deseaba, necesitaba detalles. Para convencerse. Ella sólo respondió que ya hacía tiempo le gustaba el fulano.

¿Cuando lo hacías conmigo, pensabas en él?

Sí.

Ay muchi muchi. Y pensar que todavía te quiero. Voy a vomitar un poco para que salga la piedra gorda. ¿Así será siempre? Yo también pensaba en otras cuando tiraba contigo, pero no hubo sistematización. Y jamás te lo hubiera dicho. Esto no es tener amor.

Ahora me quedo embarrado de todo.


Tus visceras apestan a traición. Están calientes, y gordas de lujuria.

Estos fluidos no son míos y yo no he visto nada.

Voy a vomitar un poco para limpiarme de tu sangre, muchi muchi.



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