lunes, 13 de abril de 2009

La emoción de las primeras cosas

Me acuerdo la primera vez que trajeron la computadora a mi casa. Yo tenía 7 años y mi papá nos dijo que tenía una sorpresa para nosotros. Era una computadora negra de marca Ace. A mi papá le costó un poco subir la computadora porque pesaba un poco más de lo que pesan las de ahora. Cuando terminó de instalarla puso el video de una señorita que explicaba como se usaba este aparato. Yo no podía creerlo. Me dijeron que había varios juegos adentro, pero yo no entendía. No los podía ver. Pensaba que tenía que abrir la computadora para sacarlos. Mi papá me explico que los juegos no eran como los que yo jugaba sino que se tenía que utilizar un “mouse” para jugar. Obviamente entendía menos. ¿Un ratón? Con el tiempo empecé a entender un poco más. Para poder entrar a algún juego aparecía una pantalla negra. Ponía algunas palabras que mi hermana me decía y aparecían algunos dibujos que parecían hechos a mano. Yo jugaba algún juego de las barbies y mi hermano algo de carritos. Para los grandes había solitario y buscaminas. Nunca me aburría. Empezaba una y otra vez con la misma emoción. Todavía no teníamos Internet. Para conectarnos teníamos que esperar cómo 10 minutos con un sonido horrible que nos avisaba que se estaba conectando. Obviamente mi mamá no nos dejaba estar conectados más de 20 minutos porque era muy caro, aunque a veces mis hermanos y yo, sin que mi mami se de cuenta porque supuestamente no teníamos la clave, nos conectábamos por horas, aunque sabíamos que nos iban a castigar después. Ahora las cosas han cambiado. Puedo estar conectada por horas y no necesariamente desde una computadora. Encontramos Internet en todos lados y podemos jugar todos los juegos que queramos. Podemos hablar con gente en todo el mundo en segundos. Definitivamente las cosas han cambiado, pero nada de eso se compara a la primera vez que trajeron mi computadora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario