Porque me ayudas a no morir cuando reniego.
Te quiero por tu pureza. En la mente y en las manos.
Y no me dejas perderme en el pasado.
Te quiero porque me cuentas los avatares que no conozco.
Y me enseñas a entregar la vida sin miedo.
Te quiero porque te deseo.
Y sobrepasas todo lo que quiero.
Te quiero porque eres grande, porque has vivido lo importante.
Y porque como una bruja, lo adivinas todo.
Te quiero porque eres buena. Real y sinceramente buena.
Así conviertes todo en una elegía.
Te quiero porque nunca jamás escaparías.
Porque confrontas lo que yo no podría.
Te quiero por tu poder.
Por tu mirada fuerte y valiente.
Te quiero imperfecta y frágil.
Por la astucia de hacérmelo creer y permitirme cuidarte.
Alfredo Ortiz de Zevallos
No hay comentarios:
Publicar un comentario