Las mascotas, seres que te hacen compañía, de las cuales puedes recibir cariño, o por lo menos eso es lo que se dice. En lo que a mí respecta, no es así, en mi casa hay una gata, pero ella y yo no somos las mejores amigas, es más si pudiera agarrarla de la cola y tirarla lo haría, bueno quizás no tanto pero no la quiero.
Todo empezó el día que mi familia decidió cuidarla, lo que se supone serian unos días se convirtió en la adopción total de ese ser. Si mal no recuerdo, fue un día de octubre, cuando yo llegaba de clases, al entrar a mi casa vi a esa pequeña bola de pelos, tenía puesto un collar con su nombre, supuestamente esa gata debía estar en un refugio para mascotas, pero no fue así, mi hermano la encontró en la puerta de la casa y no tuvo mejor idea que meterla. La verdad la gata no es fea, pero simplemente no me gustan los gatos. Mi defensa era que a mi mamá tampoco le gustaban los gatos, y digo le gustaban porque ahora adora a esa gata, pero la vio y dijo que se podía quedar porque era “adorable”.
Desde que la gata llegó a mi casa muchas cosas cambiaron, al comienzo era tranquila, llegue a pensar que no sería tan difícil convivir con ella, no se metía conmigo ni yo con ella era un buen pacto sin firma, pero como se me ocurre no firmar algo con un gato, son unos embusteros y esta no era la excepción, me engañó. Conforme paso el tiempo la gata se volvió más… como decirlo… ¿acaparadora? Entraba a mi cuarto y yo la sacaba, al final desistí y ella no. Mi cama se volvió unos de sus lugares de descanso, incluso una vez estaba en mi cama leyendo un libro y ella se subió y acomodó en mis piernas, yo me moví pero ella estiró la pata (literal, lamentablemente) hasta que llegó a mí y ahí se quedó dormida… está bien, no me cae, pero tampoco soy tan mala no la iba a despertar, pero claro que si hacía algo volaría por los aires. Como cuando tiendo mi cama, porque ella suele echarse en el marco de mi ventana, porque cada vez que estiro la sábana, ella se tira a la cama y se me quiere tirar encima, según mi familia, sus defensores, ella quiere jugar, pero para mí ¡no! , para mí me quiere rasguñar y algún día lo va a lograr, espero que para su mala suerte mi ventana este abierta, porque cuando lo haga bastará un empujoncito para que de casualidad se deslice al primer piso.
Para navidad fue todo un acontecimiento, antes la atracción era mi primita que tenía 2 años pero esa vez fue la gata, mi mamá le compró un traje navideño, porque decía que como era posible que su gata no estuviera acorde a la situación, más preocupada estaba por conseguir el trajecito que por el regalo para su mamá. Hace poco mis papás celebraron sus bodas de plata, es decir, otra ocasión para vestir a su minina, le quería comprar un tutu rosa, la gata si tenía que estar presentable, felizmente se habían agotado en la tienda.
Ahora cada vez que mi mamá, mi papá o alguno de mis hermanos llega a casa lo primero que hacen es decir ¿y donde esta Cheche? Si se llama Cheche, pero bueno no saludan a nadie, de frente es saber dónde está la gata, en parte es porque desde hace un par de meses a la gata le gusta salir de la casa, es decir escaparse. Eso es horrible porque todas las ventanas tienen que estar cerradas, ahora en verano, las ventanas cerradas y todo porque a la señorita gata se le da la gana de huir y en mi casa no quieren que se vaya. Aunque recuerdo que hace un mes aproximadamente, yo estaba sola en mi casa con la gata, yo estaba escaneando unas fotos en la computadora y ella se acercaba a molestar, yo la tire a un costado para que no molestara, pero paso una hora y se me hizo extraño que ya no molestara, la empecé a buscar por todos lados en el cuarto de mis hermanos, en mi cuarto, el de mis papas la sala la cocina en todos lados y la gata ¡¡¡no estaba!!! Esa gata se podía perder si había alguien más en mi casa, pero no si estaba yo sola, si le pasaba algo iba a ser mi culpa, y a quien no le cae la gata ¡a mí! Me puse a gritar ¡¡¡Cheche!!! ¡¡¡ Cheche!! Y la gata no aparecía, bueno mi conciencia estaba tranquila yo no le había hecho nada, al menos esa vez, así que seguí escaneando las fotos… de pronto ZAZ la gata me salto a las piernas, no tengo idea de donde salió pero me hizo dar un salto a mi también, lo único que hice fue agarrarla de la cara muy delicadamente por supuesto y decirle si te estaba buscando pero ¡no tenias que aparecer así!
Debo decir que yo no quiero a la gata, pero tampoco la odio, simplemente tenemos una relación de mírame pero no me toques, aunque confesaré que luego de que la operaron, ella no podía caminar, ni comer por sí sola, todo el tiempo tenía que estar echada en su cama y tenían que darle de comer en la boca, y pues, si a veces yo me quedaba al lado de su cama cuidando que no se parara y también le daba de comer en la boda ¡aj! Terminaba con todo su pate embarrado en mi mano, pero bueno ella estaba convaleciente, ¡solo por eso!
Como ya dije no la odio, pero tampoco la quiero, pero la verdad no me vendría mal que se vaya a pasear por tiempo indefinido.
bravoooooo YOOOO soy la FAN No1 de CHECHE la conoci en uno de mis viajes y me parecioo amoroooosa jajaja hasta nos hicimos intimas en mi viaje jajajaja I ♥ CHECHE
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